Me hago viejo por fuera!

Esa es la sensación que ahora me da vueltas en el mate, porque vi hace unos días atrás como el último de mis hermanos daba vuelta la página y le daba por titularse de arquitecto, así no más como si nada, sin ninguna misericordia de su hermano mayor, al cual por cierto llena de orgullo, pero que hace que vea que el tiempo no corre al lado sino sobre uno mismo, entonces la custión se pone color de hormiga, porque ya no somos los mismos por ajuera (tratamos de ser los mismos por aentro que sea), entonces ahora el famoso test de cooper del colegio se transforma en una pesadilla cuando subir 4 pisos casi me deja al borde de un infarto, entonces no queda más que aferrarse a la propia esencia, esa sustancia, enjundia o caché que nos hace ser lo que somos y a la que al menos le debemos fidelidad para no envejecer por dentro porque eso si que no tiene remedio ni vuelta que darle al nudo.
Así las cosas no queda más que manifestar mi rotunda negativa al envejecimiento interior, enfermedad maliciosa y grave que acaba con las risas y aumenta las arrugas, sube la presión arterial y maltrata la cuchara, total las canas (pocas aún pero persistentes) son un toque de estilo y no una condena al agriamiento ni a la severidad insana.-
Es suma, me niego a envejecer (por dentro que sea) viva la melatonina!





